Hemeroteca del 17 Julio, 2009

Ya estoy en el Líbano, en Trípoli, ya han empezado las clases de árabe, todo es muy distinto…
Me queda por meter una entrada hablando de Damasco, y otra dedicada a Crac de los caballeros. Las prepararé este fin de semana, mientras esté descansando de las caminatas que me voy a meter en las montañas del Líbano. Cuando eché una ojeada al mapa antes de salir de casa se me aceleró el pulso al ver lo cerca de Trípoli que se encuentra la cumbre más alta del país, un monte de 3.090 m. ¡qué emoción!

Han sido tres días rodeado de toda la gente del curso, un empacho de socialización, y ya necesitaba volver a disfrutar del placer de la soledad. Espera prometedor el monte Líbano, con sus emblemáticos cedros, sus desconocidos senderos que pronto se aprenderán mis pasos, con el aire fresco que penetrará profundo en mis pulmones y llevará puro oxigeno a mi cabeza que le ayudará a pensar con más claridad, que a veces hace falta.

Hasta la semana que viene.

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