Voy a intentar hacer entradas más breves pero más numerosas, y además ir al día. Tengo algunas cosas más que contar sobre el Líbano, pero ya lo iré desgranando. Ya estoy en Siria, así que allá voy.

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Tartús, o Tortosa que es como los cruzados la llamaron hace un puñao de siglos (qué cosas, ¿eh, Morigán?), ha sido mi primera parada en mi reencuentro con Siria. Aunque los primeros momentos tras pasar la frontera (ardua tarea lo de cruzarla en cualquiera de las dos direcciones) fueron extraños. Se subió al bus un tipo que al poco de estar dentro me pidió encarecidamente sentarse a mi lado; yo le echaba 26 y resultó tener 18 añicos. Todo parecía normal. A este pueblo, como al libanés, les encanta charrar con los extranjeros y marujear hasta sacarte toda la información familiar. El asunto fue que ya desde el primer momento noté en él un interés desmedido, y a medida que íbamos hablando no me quedó más remedio que aplicar la máxima que un día me contó un “gay”: si alguien te parece que es gay, es que es gay. Oye, que no pasa nada, que cada cual puede querer meter su órgano donde le plazca, pero no sé, este chaval era muy invasivo… Me salvó el conductor que vino a decirme que habíamos llegado a Tal-kalaj, el punto a mitad de camino hacia Homs dónde quería parar para tirar hacia Tartús y ahorrarme unos kilómetros. Salí aliviado pero cuando miré a mi alrededor me ví tirado en mitad de la autopista. Pero no dio tiempo a que pudiera cundir pánico alguno, a los pocos segundos pasó un tipo que dijo ser taxista y me ofreció llevarme a Tartús por un precio no demasiado escandaloso. Acepté, y bueno, lo típico, que si estás casado, que cuántos hijos tienes, que porque no tienes, etc, etc… todo esto esta vez sólo en árabe, y con un acento que yo andaba desesperado. Lo que pasa es que 80 Km dan para hablar mucho rato, y aunque la conversación fuera tortuosa, se nos acabó el tema pronto. Y ahí es cuando se empezó a torcer todo. No puedo recordar cómo sucedió, pero Mohamed me empezó a preguntar que si la tenía grande… (tal cual lo cuento; cuando el lenguaje oral no da más de sí, el gestual demuestra su utilidad, me hablaba muy claro el tipo este). Yo, aunque no fuera un tema que me pareciera adecuado tratar entre desconocidos, por cortesía le fui siguiendo el rollo. Le expliqué con la mano cómo estaba dotado, y el tipo me miraba sorprendido, no se lo creía. Vamos, no sé yo lo que se puede considerar normal en estos asuntos, pero por lo que he visto en las duchas por España, el mío se trata de un ejemplar yo diría que normal, Rocco Sigfredi juega en otra liga, vamos. Pero el hombre no daba crédito cuando además tuve que explicarle cómo era el diámetro… Por sus gestos creo que me intentó explicar que en el mundo árabe la cosa no anda muy bien en ese terreno… No sé, no puedo opinar, carezco de datos. Si alguno o alguna puede abundar en este asunto, agradecido. El problema surgió cuando el tipo, incrédulo ante mis gestos, se empeñó en que se la enseñara, quería verlo con sus propios ojos. Buf, en ese momento hubiera sido un fracaso absoluto, je, la pobre andaba acoquinada ante el percal que se estaba viviendo en el Mercedes de 55 años que tenía aspecto de haber visto ya demasiadas cosas en su interior… Hubo un ligero forcejeo, yo me tapaba con mis apuntes de árabe (¡por fin han servido para algo!) y el intentaba apartarlos con una mano mientras con la otra maniobraba para no salirse de la calzada… por fin desistió y un tenso silencio nos acompañó durante algunos minutos… Un pequeño incendio en el ribazo me permitió sacar conversación e intentar explicarle la suerte negra que había sufrido mi provincia en estos días. Creo que no entendió nada, pero así estábamos entretenidos. Y por fin llegamos a Tartus. Como si no hubiera pasado nada nos despedimos amablemente y el viejo Mercedes se alejó lentamente…

El hotel que elegí recomendado por los lonly se llamaba Daniel, así tal cual. Cuando caminaba hacia él iba pensando en cómo sería Daniel… mmmhhh, sería fuerte y musculoso, mirada lasciva… ay! Pero no, Daniel no estaba, salió su mujer, encantadora, y sus dos niñas. Todo había pasado, fin de la pesadilla. Pensaba que habían vuelto aquellos tiempos de mi post-adolescencia cuando no me comía un rosco con las chicas pero tenía un no-sé-qué que llevaba a los machos loquicos, oyes.

Y de Tortosa, ya que estamos, decir que sería un lugar precioso si en la ciudad vieja hicieran algo tan simple como quitar la basura, eso lo primero, y lo segundo poner unos contenedores y enseñar a los vecinos a usarlos. Parece fácil, pero tras pasear por sus callejuelas y observar a sus gentes, me quedó la sensación de que hay cosas aparentemente simples que en determinados lugares se convierten en prácticamente imposibles…

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En las fotos, la de arriba es “Nuestra señora de Tortosa”, iglesia reconvertida en museo. Y las demás, algunos detalles de la ciudad vieja, que en tiempos fue una fortaleza cruzada. Qué pena en lo que lo han convertito estos infieles…

5 comentarios en “Tortosa”
  1. morigan dijo:

    Todo eso es fruto de tu imaginacion… ya dijo Ahmadinejad que Iran (y por extension en los paises arabes) no hay homosexuales. Eso son cosas de los corrompidos paises occidentales.

  2. Aupaedurne dijo:

    Joer, jl, tú nos estás tomando el pelo, tanto decir q te has ido a tierras infieles, en una particular cruzada y resulta q estás aquí al lado. La próxima entrada, ¿desde dónde? ¿desde Salou?.

    Por cierto, enhorabuena con tu rotundo “éxito” en esto de hacer entradas más cortas. Ésta me la estaba leyendo a plazos, q me despistaba a mitad… hasta q he llegado a la “chicha” de la entrada, huy, tal vez no sea ésta la expresión más afortunada. Ten cuidadín q te queremos enterico, no nos vengas dañado q sería una gran pérdida para la humanidad, al menos para el 50% de la humanidad (y parte del otro 50%, pero precisamente se trata de eso, de q esa parte no te dañe tus partes)

    ¡¡¡¡Muchos besos, maño mííííooooo!!!!

  3. Lady H dijo:

    Jajaja…qué fuerteeeeeeeee!!! Los hay que no se cortan!

    Cuando leía tus otras entradas pensaba que ese viaje para una mujer sola como que no!!! pero va a resultar que tenéis más peligro los hombres solos!!!
    Ya puedes tener cuidadín que en una de esas te secuestran y tenemos que ir a por ti!!
    Besicos,

    PD, me he reído mucho, ves ya me has alegrado el día

  4. unatoñi dijo:

    jajajaja!!!! Qué pasada!!! Es que eso de ser taxista es una raza, sea donde sea…Recuerdo en Dakar, una noche que salimos a cenar con mi marido, cogimos un taxi porque las calles allí no están casi iluminadas y muy pocas están asfaltadas. Y el taxista, mientras iba conduciendo, estiraba una mano hacia detrás para tocarme las piernas… Cuando lo increpamos el muy gilipollas no hacía más que reirse…. Tendré que preguntarle a Àngel si también le preguntó cómo la tenía…. jajajaja!!! es que es muy fuerte!!!! te asustaste JL???
    Por cierto, bienvenida Lady H, ya se te echaba de menos
    Besos a todos

  5. jlpueser dijo:

    Me alegra mucho que os preocupéis, jaja… La verdad es que aquí no se pasa nunca miedo, al menos yo no lo paso, pero ese ratico no fue de los más agradables. Los taxistas son gente curiosa e interesante, sabiendo árabe son la mejor fuente de información, dicen, ya que se conocen todos los chismes de la vida socio-política del país. Lo que no sabía es que también se movían en estos terrenos.
    Si la cosa se ponía peor saltar del coche no era tan complicado, conducía despacico…

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