Aunque pueda parecer paradójico, el título de esta entrada está escrito en cristiano… Becharrí es un bonito pueblo que es de alguna manera la capital del impresionante valle del Kadisha, o lo que es lo mismo, genuino territorio cristiano, maronita para más señas.

Tras acomodarme en el “Tiger House”, salí a dar una vueltecilla por el pueblo a visitar sus llamativas iglesias y a los dos minutos ya se me acercó un joven pijillo de unos 20 años y entabló conversación. En perfecto inglés me fue interrogando con las habituales preguntas familiares y cuando ya había satisfecho su curiosidad me dijo, así sin más: “sabes, aquí somos todos cristianos, todos maronitas… sabes, si aparece un musulmán por aquí, es hombre muerto…” y acompañó el final de la frase con el típico gesto del dedo cercenando el cuello… Y siguió preguntando, “Tú… ¿qué eres? ¿cristiano?”. Vamos, ni parpadeé para decirle que era cristiano, católico eso sí, pero cristiano, por supuesto. Es una de las múltiples ventajas de ser ateo, abjurar sale gratis, no tengo que responder ante nadie por mi no-fe, jeje. El monólogo prosiguió en un ambiente distendido entre cristianos felices que abrazan la fe verdadera, hasta que por fin desapareció y pude alejarme de la plaza de la iglesia y me refugié en el “Tiger” donde se respiraba un ambiente más tolerante.  La jornada del día siguiente prometía ser dura y no me vendría mal descansar.

Abundando en anécdotas religiosas, contaré tres encuentros más que tuve con habitantes del valle. Uno fue otro joven, este de unos 28 años, que me paró con su coche y se ofreció a llevarme. El auto parecía recién salido de un concurso de “tunning” y sólo le faltaba llevar la música a todo volumen, pero eso por aquí, afortunadamente, se destila menos que en “Isbania”. En el salpicadero del coche llevaba como una decena de pequeñas fotos de santos maronitas y la conversación giró en torno a la enorme fe que protegía al valle de todo mal. Me dejó en el monasterio de “San Elías”, y allí se acercó a charlar conmigo una familia al completo (hermanas, cuñaos, sobrinos, etc.) que estaban pasando su domingo visitando los monasterios del valle. El que parecía el cabeza de familia tendría unos 30 años y me explicaba orgulloso sus orígenes, y cuando al hablar de la escritura le dije que ellos eran árabes el saltó diciendo que no, que ellos eran ¡Fenicios!, a la vez que censuraba que los cristianos ahora tenían pocos hijos; como los musulmanes paren como conejos, decía, en poco tiempo se harán con el control del país… Me invitaron a pasar la mañana con ellos pero tenía otros planes más paganos, y amablemente rechacé su invitación. El último caso fue el de otra amable familia que me cogió con su 4×4 cuando bajaba de la montaña, y también aprovecharon para hacer proselitismo, esta vez incluyendo la política en su discurso. Comentaban, además de los asuntos religiosos similares a los ya contados, que el problema del Líbano son los Palestinos. Como los Israelís quieren acabar con ellos, si están en este territorio no hay forma de tener paz con los Israelís. Así que lo que hay que hacer es echar a los palestinos del país. Yo me arriesgué a comentar que a los pobres palestinos les habían robado su hogar y no tenían a dónde ir, y dijo que ese no era el problema de los libaneses…

La sensación que he tenido en mi paso por este valle ha sido la de estar rodeado de una población en la que el 90% fueran votantes del PP… las “juventudes” se me acercaban, la doble de Ana Botella me perseguía desde todos los carteles de propaganda electoral, y la religiosidad más activista y rancia acechaba desde cada esquina… Desde que pisé territorio “infiel”, no me había sentido tan asustado como en estos momentos al verme rodeado de “los míos”…

En cualquier caso, el valle en sí es lo suficientemente hermoso como para justificar la visita. Y subí al Kurnut-as-sawda (o como se diga), 3.090 m., no pude evitarlo, claro. Y visité también el ridículo (por lo pequeño) pero maravilloso bosque de cedros en el que se pueden ver ejemplares milenarios. Los compañeros pensamos que el resto de los bosques que debía haber aquí en tiempos, se los han fumado con el narguile…

Aquí unas foticos de todo ello.

Cuando fui a coger el bus de vuelta a Becharrí tras el largo fin de semana, me encontré a Elena y Ramón que se habían acercado el domingo a dar un paseo por allí. Echamos unas risas en el bus y compartimos esas sensaciones que el valle nos había transmitido, y en las que más o menos coincidíamos los tres. Pues sí, son interesantes los libaneses, sí.

Un comentario en “بشري”
  1. Pura Vida dijo:

    Ya sabes… la religión es el opio del pueblo…y además hay que hacer acólitos !!!!. Aunque las foticos son de una gran frescura, el texto del blog rezuma a incienso. Fíjate que ya echaba de menos que no te apareciera la solemnidad de la religión por alguna esquina. Te veo en tú salsa, con el árabe, las árabes ahiiiiiiiiiiiii, el ordenata sigue disfrutando y cúanto más alejado de las armas mejor. Besicos

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