Unatoñiiiii, ¿pero que me dices? Si un día te voy a ver a la redacción ya me imagino el descojono “ah, tú eres el que se cayó del water…”.
Lo del vegetarianismo… bueno, me confesaré, lo llevo de la siguiente manera: como sabía que en ciertas situaciones iba a ser agotador lo de dar explicaciones y montar el númerito, decidí que íba a adaptarme al medio y cuando se diera el caso y no hubiera otra opción, pues me comería lo que me dieran. Eso además me sirve de experimento existencial: valoro enormemente la libertad (o al menos la sensación de ella) y no me sienta nada bien verme atado a nada, y claro, lo más lamentable sería verme atado por mí mismo… Así que el volver a probar esos sabores lejanos me sirve para ponerme a prueba y saber así si el ser vegetariano me tiene atado contra mi voluntad o no. La solución, a la vuelta.
Sí chupillo, creo que la opción norte me va a sentar mucho mejor que la sur. La sur es, según cuentan, el desparrame paisajístico, una sucesión de visiones naturales bárbaras, inolvidables, pero no es lo que me llama más la atención en este momento. La opción norte, no exenta de bonitos paisajes creo, tiene la ventaja de descubrir a la otra Argentina, la más humilde y posiblemente la más numerosa aunque menos conocida, y lo vivido en Santiago que ahora contaré en la siguiente entrada, es una primera prueba de ello.
Ah, sí, Lapampa ya aterrizó en tierras africanas, en Maputo y ya debe ir camino a Mozambique, y sí que hay cyber porque me ha llegado un correo. Sería buenísimo si nos fuera contando cosas de esas tierras.
Aupaedurne, no entré al colectivo rebozado en mierda, diossses qué concepto tienes de mí… voy a pasar de pollo a chancho, ¿no?…
Sí, tengo el privilegio de contar en este blog con dos periodistas, lujazo, oyes.
Por cierto, chupillo, enigmático comentario este último tuyo…
]]>jl, diosss, q han opinado tus compañeros del micro después de tu desastre durante el resto del camino? Habrás estado ancho ¿no? Q horror! “Eau de merde, by pueser”…
]]>Bueno, JL, sigue escribiendo pero no rompas más loza o acabarás en la chirona del Estero a orillas de ese enorme río Dulce que se divisa desde el satélite googliano.
Supongo que tu clown particular habrá aterrizado con bien en la otra punta del mundo. ¿Hay allí cibercafés o cibercacaos?
Por cierto, unatoñi, deduzco que somos colegas de la cosa escribidora, ¿no es así? Hay que ver qué misteriosos caminos son estos de los blogs.
Besos blogueros
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